Consagrarse a María significa confiar de un modo especial y más intenso en su materna intercesión ante su Hijo Jesús. La Consagración personal y social al Corazón Inmaculado de María nos une más íntimamente a Ella para aprender de su ejemplo. La Virgen nos enseña a escuchar a su Hijo cuando dice de sí misma: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lucas 1,38)

Empezamos el 4 de septiembre y terminamos con la Misa de Consagración el 7 de octubre.

Para más información, favor de comunicarse con José y Laura García al (714) 710-2127