Satisfaciendo Nuestro Hambre

Queridos hermanas y hermanos:

El Evangelio (Mateo 14) nos dice que había una gran multitud con Jesús y que “él sanó a sus enfermos”. Los hombres y las mujeres necesitaban sanación. Estaban hambrientos. Mediante su hambre fue satisfecha por Cristo, se unieron al amor de él.

La carta de San Pablo a los Romanos (8:35) nos recuerda de este amor de Cristo. Este amor supera las pruebas, la aflicción, la angustia, la persecución, el hambre, la falta de todo, la desnudez, el peligro y la espada. Aún más, nada puede separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús.

Recordamos esto especialmente en este momento de la pandemia, la crisis económica y los disturbios políticos y sociales. Jesús está presente para sanarnos de nuestros desafíos y llenarnos de su amor en la Eucaristía que nos da.

Jesús hizo más que curar a los de la multitud. Amaba a los de la multitud. El cuido de ellos. Y los alimento. No quiere que nada separe a la multitud de su amor. Jesús quiere que recibamos su amor cuando estamos abrumados por la multitud y nos sentimos solos y necesitados.

Lo que parecía imposible se hizo posible en Jesús. Cinco mil fueron alimentados, todos comieron y quedaron satisfechos. Nosotros también venimos al altar para estar satisfechos con el santo Pan de la Sagrada Comunión. Satisfacemos nuestra hambre con este Pan del cielo.

En el Señor Eucharistico,

Padre Jeronimo Karcher

Parroco